CORTESÍA OLÉTEVÉ

La histórica definición de la Copa Libertadores, que enfrentaba por primera vez en la historia en una final así a River y a Boca, pasó de la fiesta al escándalo. Luego del 2-2 en la Bombonera y de la suspensión en el Monumental, el campo de juego quedó relegado a un segundo plano y el escritorio pasó a ser el protagonista de la escena.

En Luque, Paraguay, Alejandro Domínguez intentará una mediación entre Daniel Angelici y Rodolfo D’Onofrio para llegar a una solución de común acuerdo. Sin embargo, el presidente de Boca ya presentó el reclamo por las irregularidades en el Monumental y le pasó la pelota al Tribunal de Disciplina.

¿Quiénes deciden ahora? Los miembros del Tribunal de Disciplina, que son cinco: el presidente Eduardo Gross Brown, de Paraguay, la vice Amarilis Belisario, de Venezuela, Antonio Carlos Meccia, de Brasil, Cristóbal Valdés, de Chile, y Diego Carlos Hernán Pirota, de Argentina. Este último es un hombre cercano a la CD Xeneize y llegó al Tribunal por la postulación de Daniel Angelici. Por lo que indica el reglamento disciplinario, no podrá formar parte del fallo por ser de la misma nacionalidad que los clubes que están involucrados en la cuestión.

Ahora serán los jueces del Tribunal de Disciplina los que decidan qué será del futuro de la súperfinal histórica. Una de las posibilidades que se manejan por estas horas es desafectar a uno de los miembros, para que no exista la chance de que haya un empate en la votación. El presidente del Tribunal, Gross Brown, quien es miembro de uno de los estudios jurídicos más importantes de Paraguay y que fue uno de los letrados en el fallo del gas pimienta en el 2015, tendrá la última palabra.

¿Qué reclama Boca?

Se ampara en el Artículo 18 del reglamento para pedir una sanción de la Conmebol a River, considerando que el club es responsable por el accionar de sus hinchas el día del partido, y que le den la Copa por ganada.

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¿Cómo se defiende River?

Con la posibilidad de apelar al fallo como su as bajo la manga, considera que las agresiones al micro son una falla en un operativo de seguridad que el club pagó y que los incidentes ocurrieron fuera de su área de jurisdicción, por lo que sostiene que el partido debe jugarse como sea.

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